Miércoles
22.1.20

17 DE Marzo DE 2014 | MUCHO MÁS QUE UN LIBRO

La lectura como un derecho de los niños

Especialista en el tema, Larisa Chausovsky, cuenta sobre la experiencia de Filbita, un mega lectoencuentro especializado para todos los niños. La lectura como factor para ampliar el horizonte de libertad.

-¿Cómo fue la experiencia de la última edición del Filbita?

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-La edición 2013 de Filbita, que se realizó del 20 al 24 de noviembre fue una experiencia muy rica, maravillosa en cuanto a los distintos encuentros que se generaron y de gran alegría por contar con la participación de lectores de todas las edades y destacados autores. La programación del festival proponía distintas opciones para el amplio universo de lectores que se sumergen en el mundo de libros para niños y jóvenes: desde intervenciones colectivas donde se combinaba la lectura con la expresión artística, pasando por mesas de debate y reflexión, hasta una jornada de lectura en una plaza y alrededor de la biblioteca Del otro lado del árbol (La Plata) y una noche de pijamas en la biblioteca La Nube.
El primer día del festival, en el que convocamos a los chicos a siete bibliotecas de la ciudad, Gran Buenos Aires y La Plata, pudimos disfrutar en simultáneo de una explosión de color, creatividad y entusiasmo por parte de los chicos que se acercaron. Hubo un momento de lectura y donde también se charló con ellos sobre sus derechos (ya que el festival estaba dedicado a celebrar los derechos de los niños) y luego entre todos, y en cada una de las librerías, pintaban unos rompecabezas gigantes que luego llevamos al cierre en La Plata.
En las mesas dirigidas a los llamados “mediadores de lectura”, tuvimos oportunidad de conocer las influencias estéticas de grandes ilustradores como Diego Bianki es Istvansch, las lecturas de infancia de autores como Verónica Sucakzer, Antonio Santa Ana, Martín Blasco y Franco Vaccarini, entre otros. También hubo un tiempo para la reflexión acerca de las relaciones entre literatura y construcción de identidades, una conmovedora entrevista a Laura Devectach, a cargo de María Fernanda Maquieira y como broche de oro, un diálogo entre las escritoras Ana María Machado y María Teresa Andruetto. Ese encuentro fue realmente delicioso, pues ambas autoras no solo se caracterizan por haber sido merecedoras del Premio Hans Christian Andersen (mayor galardón que se otorga en el ámbito de la literatura infantil y juvenil a nivel internacional), sino que también transmiten en cada una de sus palabras la pasión y el compromiso por lo que hacen, una vida de escritoras, pero también de lectoras…
Y por último, las jornadas en las que convocamos a toda la familia alrededor de libros, fueron sencillamente maravillosas. En la “noche de pijamas en la biblioteca” (en La Nube), se vivió un clima de festejo entre libros: cientos de chicos se acercaron con sus padres, tíos o abuelos, a escuchar cuentos en la voz de escritores, a conocer libros o compartir los propios. El cierre de esa noche fue muy emocionante, pues Machado y Andruetto leyeron cuentos de su autoría, ante un atentísimo auditorio de 250 personas. Fue muy emocionante, porque a pesar de la cantidad de gente se respiraba un clima de intimidad, de disfrute al estar escuchando un cuento con el pijama puesto (pues habíamos invitado a los chicos a que fueran en pijama). También hubo un cierre musical, que terminó de llenar el alma: canciones de cuna, palabras y melodías que se transmiten de generación en generación, y otras nuevas en las voces de Teresa Usandivaras, Mariana Baggio, Pablo Spiller y Martín Telechanski. Ese encuentro superó nuestras expectativas, fue maravilloso sentir cuánta gente se había acercado a disfrutar de ese momento entre libros.
Y el último día, con la jornada de actividades alrededor de la biblioteca Del otro lado del árbol, cerramos entonces la tercera edición de un festival que esperamos que siga abriendo espacios de encuentro y acercamiento a los libros, que dé nuevas oportunidades a los chicos y sus familias para que se entreguen a ese momento compartido en el que libro también se convierte en un puente para generar signficativos vínculos con los demás, con uno mismo, con el mundo…

-¿Qué rol juega la lectura en los Derechos del niño?
-Creemos que la lectura está estrechamente vinculada con los derechos del niño. Es, para comenzar, un derecho en sí mismo, pues todos deberíamos tener igual oportunidad de acceso al mundo de los libros, a los universos ficcionales que allí se pueden encontrar, a un pleno uso y disfrute del lenguaje poético… Pero además, cuanto más amplio es ese mundo de lecturas, más posibilidades tenemos de acceder en plenitud al lenguaje y a los universos simbólicos en los que habitamos desde el momento mismo en que nacemos. Es que comprender el mundo y comprendernos a nosotros mismos, el acceso al lenguaje y las palabras están en la base del respeto por pleno goce de los derechos humanos. Por su parte, el que todos tengan acceso a las palabras, a la literatura, a la ficción, a la poesía, al conocimiento, también posibilita ser más dueños de la propia vida, ampliar los horizontes de libertad y poder ser parte responsablemente de una común humanidad, de la que nadie debería quedar excluido por no poder acceder al lenguaje. Cuando se habla de inclusión, no solo debemos pensar en el acceso a los bienes materiales, sino que es fundamental la posibilidad de que todos puedan ser los protagonistas de sus propias vidas, expresar necesidades y sentimientos…

-¿Cuál es tu criterio para elegir libros para chicos?
-Principalmente creo que es importante disfrutar las lecturas de primera mano, como lectores. Para poder compartir lecturas, para poder ser a la vez lectores de otros lectores y acompañarlos en su camino de lecturas, contagiar el goce y transmitir a su vez esa sensación indescriptible que puede generar un libro o una lectura, es fundamental ser sinceros con nosotros mismos para compartir aquello que nos conmueve. Por su parte, creo que es fundamental hacer lugar a la variedad, pero siempre prestando especial atención a aquellos libros que nos enriquecen como lectores, ya sea por la propuesta estética, por su compromiso con el lenguaje, por su respeto hacia el lector, tenga la edad que tenga. Cuando elegimos, siempre privilegiamos ciertas cosas, y dejamos de lado otras. Y para hacer esa escisión, contamos con distintos elementos. Creo que entre esos elementos es fundamental pensar en quién o quiénes son los lectores con los que compartiremos esos libros, poder “leer” en los demás cuáles son sus intereses, sus necesidades, sus pasiones… Lo que me entusiasma de la idea de compartir lecturas es que siempre abre abre puertas y ventanas: puertas a nuevos vínculos y maneras de relacionarse, ventanas para ver siempre algo más, para encontrarse con lecturas y lectores que hacen la vida más rica.

-¿Cuál era tu libro preferido de chiquita?
-No recuerdo un libro preferido en particular, pero sí “épocas” de amor, como por ejemplo, cuando estaba fascinada con los libros de Elsa Bornemann, o que soñaba con ser Jo de Mujercitas… Más que libros en particular, atesoro recuerdos de un “ambiente” de lectura por haber tenido la suerte de crecer en un hogar donde la biblioteca tenía un espacio privilegiado.

-¿Qué lugar ocupa la lectura para vos? ​​
-La lectura me atraviesa en todas las facetas de mi vida: forma parte, como decía antes, de un recuerdo querido por haber tenido una casa donde los libros y la lectura eran tan valorados; fue el espacio en el que encontré mi vocación (buscar distintas maneras para que todos tengan acceso a los libros) y al que luego y por fortuna he podido y puedo desarrollar mis intereses profesionales; aunque en los últimos años, por distintas circunstancias he tenido menos tiempo, la lectura es un momento de disfrute, crecimiento, emociones, ensanchamiento de horizontes y perspectivas… Y hoy tengo la fortuna de no solo poder pensar en compartir lecturas con chicos de todas las edades, sino también de tener dos hijos pequeños, con quienes disfruto a diario distintos momentos de lectura, abro aún más los ojos y vivo intensamente cada encuentro alrededor del libro.


Larisa Chausovsky cursó la Licenciatura en Comunicación Social en la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná (Univ. Nac. de Entre Ríos). Formó parte del proyecto de Promoción de la Lectura: “Baúles Andariegos. Más libros para más chicos”, en la ciudad de Paraná y colaboró con el Programa de lectura “Invitemos a Leer”, de la Sociedad Argentina de Pediatría. Participó como expositora del Congreso Lectura 2003: Para leer el XXI, en la ciudad de La Habana, Cuba, y en diversas Jornadas, Foros y Congresos del país. Cursó talleres y seminarios de especialización en Literatura Infantil y Juvenil.

Como profesional independiente, ha desarrollado propuestas de comunicación para editoriales, fundaciones e instituciones especializadas en Literatura Infantil y Juvenil.

Desde 2011 coordina el Festival de Literatura infantil y juvenil, Filbita, y proyectos de promoción de la lectura en Fundación Filba (Buenos Aires).



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